La tenacidad no conoce crisis.

Defender la calidad y sostener el Made in Italy:
el regalo de Navidad que premia vuestra confianza.

No basta la habilidad para ser una gran marca.
Hoy en día ya no es suficiente, en un momento histórico dominado por la incertidumbre y el escepticismo. Más allá de la tradición, de los talentos, más allá de las competencias y de la capacidad empresarial, hoy pensamos que es el ánimo, la actitud, el espíritu de una empresa lo que le permite mantenerse fiel, a pesar de todo, a sus propios estándares.
Un intento difícil, al que nosotros, los de Morellato, nos entrenamos desde hace mucho tiempo.
Hace más de ochenta años que es el espíritu de las personas lo que da una contribución esencial a la historia de nuestra marca: la pasión, la entrega, la determinación, el compromiso.
Con estos valores hemos mantenido viva la cultura de la manufactura y de la marroquinería heredada de los que nos han precedido: la búsqueda de la excelencia sin relativismos, la perfección artesanal, el gusto estético. Con estos valores, pero también con una constante tensión innovadora, la voluntad de hacernos siempre intérpretes de los deseos de nuestro tiempo, de sorprenderlos, de anticiparlos, a veces lanzando ideas que no han sido compartidas de inmediato, y que sin embargo han sido apreciadas después.

Esta consideración es el regalo que deseamos haceros, más que cualquier otro, para esta Navidad: recordar a los que nos eligen que Morellato continúa defendiendo el Made in Italy, sigue fabricando en Italia, preservando su fuerza trabajo.
Sigue amando y creyendo en la calidad, animado por su tenacidad y estimulado por vuestra confianza.

De todos nosotros, gracias y los más sinceros deseos de una muy feliz Navidad.